TANTRA EN NUESTROS DÍAS Y EN OCCIDENTE

Tantra, es una de las pocas corrientes místicas que nos llega de tiempos milenarios con prácticas para integrarnos en todos nuestros planos como paso previo a cualquier experiencia transpersonal.

Algunos de los tesoros más preciosos que tiene el Tantra para ofrecernos son:

  • Herramientas para alcanzar la complitud en nosotros mismos y así dejar de buscar la satisfacción de nuestras carencias emocionales a través de otros.
  • La posibilidad de resignificar la sexualidad tal como la conocemos recuperando su dimensión sagrada.
  • Encontrar en uno mismo el espacio de paz, abundancia y bienestar, liberando el pasado, sanando el contaminado cuerpo emocional, aquietando la mente.
  • Descubrir nuevas dimensiones de lo que somos.
  • Intento de aceptación amorosa, primero de nosotros mismos y luego de todo lo que nos llega en la vida sobre todo a través de las relaciones con los otros.
  • Transformación de todo tipo de oscuridad (conflicto, duda, queja, síntoma) en luz (bienestar, aceptación, armonía, integración, agradecimiento, auto-curación).
  • Concebir la vida como manifestación de la energía en su danza Yin – Yang en todas las formas manifiestas. El masculino – femenino y a partir de ellos la creación de todos las formas.
  • Reconocernos como una chispa divina de puro potencial.
  • Toma de conciencia de los modelos de relación en los que nos hemos movido y nuestros propios patrones de funcionamiento para propiciar un cambio de aquellos ya caducos, que no nos pertenecen o no son ecológicos para nosotros en el momento presente.
  • Exploración de la consciencia en el único tiempo verdadero, fundamental y en el que somos todo-poderosos: el presente.

Y para que todo esto suceda, tienes que estar dispuesto a construir nuevos paradigmas, a lanzarte a lo desconocido, a abrir tu corazón. Todo lo demás llegará como el día le sigue a la noche, como florece la primavera luego del invierno…

Así la experiencia tántrica es consciencia, presencia en el ahora que Todo lo expande y profundiza y corazón, que Todo lo hace sagrado en el amor.

Qué es Tantra?

La palabra Tantra data del S VI de nuestra era. Su significado tiene muchas ascepciones, una de ellas sostiene que proviene de la raíz Tan (estirar, extender) y Tra (que indica la instrumentalidad), sería así un “instrumento de expansión del campo de la conciencia ordinaria hacia lo supraconsciente (de lo que somos a los poderes desconocidos que el tantra quiere despetar)”.

Uno de los principios fundamentales del Tantra, tan valioso en estas épocas que vivimos de tanta intolerancia y rechazo a lo diferente y desconocido, es la completa aceptación del mundo y de todos los fenómenos que en él se manifiestan.

El tántrico o tantrica entiende que el universo concreto de la materia es una ilusión sólo que no lo niega sino que se integra a él para percibir su realidad profunda. Sostiene que ese universo emerge permanentemente  de la unión de dos principios  cósmicos últimos y polares simbolizados por Shiva (el masculino, la conciencia) y Shakti (el femenino, la energía en constante cambio).

Tantra sin ser religión ni ciencia es perfectamente compatible con ambas. Su lenguaje mítico y metafórico plantea un posible derrotero en lo que hace a la exploración de la conciencia que, en diferentes términos, también es objeto de estudio de la ciencia y culto en la religión.

Según evidencia encontrada en la arquitectura y arte de los pueblos dravídicos del Indo, que habitaron esa zona antes de las invasiones arias, podría aseverarse que el Tantra es “padre” del Yoga y que ambos están íntimamete ligados.

El Cuerpo

A diferencia de la mayoría de las tradiciones ancestrales, el Tantra acepta plenamente lo que somos y venera el cuerpo considerándolo como un templo sagrado.

En relación al cuerpo, es necesario comprender que para el Tantra:

  • Es un extraordinario universo complejo cuyos secretos desconocemos.
  • Es una construcción mental, una imagen, un esquema. Su grandiosidad a escala celular nos confirma la existencia de esa inteligencia superior que lo mantiene y da vida. El mapa no es el territorio: lo que yo veo de mí no es sólo lo que mi territorio corporal contiene y abarca.
  • Está animado y sostenido por la misma inteligencia creadora que anima desde la más ínfima partícula subatómica hasta las colosales galaxias.
  • Guarda potencialidades insospechadas, energías descomunales que generalmente quedan sin cultivar por el hombre común.

La muerte

Lejos de huir o temer a la muerte, el Tantra postula que la muerte es una abstracción y sólo la vida existe. En efecto, la vida es un proceso continuo y yo soy ese proceso más allá de la desaparición de mi cuerpo físico. Tantra honra la muerte por:

  • Revelar el verdadero sentido de la vida de lo que surge un compromiso con una correcta actitud ante uno mismo, los otros y los valores humanos.
  • Ayudar a descubrir el último secreto del Ser.
  • Prepararse y vivir conscientemente la propia muerte.
  • Vencer el miedo a morir que se encuentra en la base de todos nuestros otros miedos.

El culto de lo Femenino

El Tantra se honra a Shakti, el aspecto femenino y positivo de la energía, manifestador de lo dinámico y en constante cambio.

Ese femenino es el Yin, lo receptivo. Es la Diosa (Devi) con su poder liberador, nutritivo y benéfico. Esa femineidad es la Flor de la Especie que encarnada en una mujer nos ofrece la belleza y la fecundidad gracias a las cuales nos realizamos.

Y es necesario recordar el simbolismo de la Diosa Madre de las antiguas civilizaciones matriarcales. Esa Diosa era la divinidad primordial, sembradora de semillas, inspiradora en la domesticación de animales, de las primeras obras de arte, de la música y de la poesía. Poder fecundador de la vida, el útero y la tumba que recibe y da muerte. Cuerpo sagrado en su boca, senos, vientre, vagina, huesos, sangre, uñas. Nacimiento, muerte y disolución son las tres palabras sagradas del ciclo que nos recuerda la diosa Kali – una de las formas en las que Shakti se manifiesta.

El  tantrica o la tantrica venera la Tierra y toda la manifestación femenina del universo, expresión de la energía Madre.

De la misma forma que a la Tierra, se venera el Cielo, expresión del poder de la conciencia y de la energía del Padre, el masculino, Shiva.

Vía del verdadero Yoga de la Unión, el Tantra ve al Espíritu en todo y la unidad más allá de la apariencia de dualidad. No hace falta ir a ningún lugar más que honrar el lugar que tenemos y hacer de él el cielo en la Tierra.

Reverenciamos la energía de la Tierra y llevamos la conciencia del Espíritu a la materia.

La sexualidad en el Tantra

La sexualidad en el Tantra es concebida como la pulsión creadora última. Se utiliza la poderosa fuerza de la energía sexual para despertar nuestros centros energéticos, para sanar la psique humana y para activar nuestro poder espiritual.

La sexualidad ha sido una energía incomprendida y erróneamente utilizada en la historia de la humanidad. Esa errónea utilización de la energía sexual ha llevado a uno de los mayores problemas de la humanidad en la actualidad: el cisma entre el femenino y el masculino.

El Tantra enseña el verdadero uso sagrado de la sexualidad para que lo femenino y lo masculino se puedan unir y fundir sanando primero en nuestro interior individual y luego con un otro.

Estamos viviendo un momento histórico en la evolución de la relación del masculino y femenino y en las relaciones entre hombres y mujeres. Y tanto hombres como mujeres tenemos en el culto al femenino una joya y extraordinaria vía de recuperación de nuestra armonía y bienestar.

La necesidad de nuevos roles en las relaciones de pareja y sexuales

El hombre “amante perfecto” que conoce todo sobre las zonas erógenas de la mujer y nada ignora del preludio orientado al orgasmo, sería un paso intermedio entre aquel hombre que simplemente usó a la mujer para su satisfacción en la descarga y la reproducción y el nuevo hombre que está naciendo.

Esta nueva generación de hombres debe aceptar que la mujer pueda conducir el juego sexual y abrirse a la sexualidad femenina.

La nueva generación de mujeres, por su lado, debe poder tomar esas riendas conectada con su corazón, encarnado el amor y retomando el rol de iniciadora que le ha sido otorgado como un don (es la que pare, da a la vida, da a luz).

En este nuevo modelo y en este nuevo juego de roles, antes del preludio de caricias o besos en determinados lugares deberá crearse una relación íntima psíquica y física impregnándose uno del otro, de su ser total y su sexo (que no es sinónimo de órganos genitales).

tantra para mujeres

Se trata de la mujer tomando consciencia del masculino vibrante en el hombre lo que despertará su pasión, la hará activa  y ese movimiento hará que él despierte su virilidad. Pasión y virilidad despiertos, lo que todos anhelamos sólo que llegando a ellos de una manera diferente, conectados hombre y mujer con sus verdaderas esencias: la mujer, amor y eros; el hombre, consciencia y permanencia. Este nuevo modelo es lo más saludable y sustentable en el tiempo a lo que podamos aspirar.

Vivimos tiempos de profundas transformaciones de sistemas, modelos y paradigmas. Lo sexual no puede quedar fuera. El Tantra nos brinda un camino de reconstrucción colocando en los pilares de base: lo natural, la inocencia, la pureza, lo erótico unido al afecto, sexo sacralizado que mejorará nuestra calidad de vida y siempre será puerta para la expansión a la consciencia transpersonal.