El sonido, la vibración y el canto como medios de bienestar y trascendencia

Todas las culturas ancestrales han dejado el legado del conocimiento en diferentes matrices y han concebido al sonido en la génesis de la creación. Como dicen estas palabras de la Biblia:

En el comienzo estuvo la palabra, y la palabra estaba con Dios y la palabra era Dios…

(Juan 1.1)

Asumiendo de esta metáfora que de lo inaudible, el sonido ha sido el puente que ha creado toda la materia, entonces podríamos partir de la materia usando el mismo puente para volver a ese origen.

Por otro lado también se nos permite concebir a la voz y las vibraciones sónicas como herramientas para potenciar la armonía, el equilibrio y ahondar en la exploración de la consciencia hacia ámbitos de lo más sutil de nuestra experiencia.

 

Naad Yoga (el yoga del sonido y la vibración)

De la teoría a la vivencia… Lo que puedo compartir:

“La escucha interior de sonidos naturales y producidos, la emisión de letras o monosílabos (sílabas semillas) y toda práctica en el terreno previo a la palabra con significado (todas prácticas del ámbito del Naad Yoga), me llevan una y otra vez, casi sin defecto, a estados de profundo deleite en el que me siento dichosa y fuera del circuito ordinario de pensamientos.

Cantar en alguna lengua que no entendemos nos acerca inocentes a la vivencia del sonido y sus combinaciones antes de entrar en el significado de la palabra que nos quita sensibilidad e intuición.”

Mantras

En este mismo sentido, los mantras (en formato de simples letras, monosílabos, palabras, frases, textos en sánscrito u otras lenguas de tradiciones ancestrales o contemporáneas) son una de la prácticas utilizadas en el ámbito de la meditación y del canto devocional.

Las palabras nombran e invocan energías de alta vibración para que se manifiesten en los planos en los que nos desenvolvemos ordinariamente afectando nuestra mente, emociones y cuerpo físico. Lo que se logra al entonarlos son estados de mayor calma, bienestar general y nos conectan con planos más sutiles.

Como dice el Pandit Ravi Shankar:

“Nuestra tradición nos enseña que el sonido es Dios, Nada Brahma. Esto significa que el sonido musical y la experiencia musical no son sino pasos para la realización del Ser. Consideramos a la música como una clase de disciplina espiritual que eleva la esencia interior hacia la paz divina y la bienaventuranza (Ananda). Aprendemos que uno de los objetivos fundamentales a los que aspira un hindú en su vida es conocer el verdadero significado del universo (su inalterable y eterna esencia), y esto es realizado primeramente a través de un completo conocimiento del propio ser y de la propia naturaleza. El propósito más elevado de la música en la India es develar la esencia del Universo que ella refleja. En este aspecto, el Raga resulta uno de los medios por los cuales dicha esencia puede ser aprehendida. Así, a través de la música, uno puede llegar a Dios.”

 

Música y canto propician:

 

Unión

Si el Yoga habla de Unión, la música, siendo lenguaje universal por excelencia, nos lleva a este estado. No importa la lengua materna de quienes escuchen o canten, una melodía o canción puede unir lo que ningún otro fenómeno en tan poco tiempo.

Devoción

Si en Yoga se habla de Devoción, la música nos hace a todos creyentes porque nos hace sentir cómo el corazón puede abrirse o derretirse al recibir o emitir sonidos y al cantar.

Dicen los Sama Vedas (textos milenarios Sagrados de la tradición Vedanta):

“La música hace a la mente permeable a la intervención divina”.

Y esa música o canto, siempre encuentran su fuente de emisión en el corazón, asiento del alma, del amor incondicional, de la compasión, de la alegría en su más alta pureza.

Meditación

La mente se ancla en el aquí y ahora. Seguir los sonidos y las melodías con nuestra atención es casi irresistible en la mayoría de los casos. Accedemos así a un tiempo vertical: nos desprendemos del antes y el después (el pasado y el futuro) y nos adentramos en la profundidad y trascendencia de este instante presente, lo que nos sensibiliza, conecta y brinda plenitud.

Melodías simples, más refinadas, conocidas, nunca escuchadas, medicinales que nos llevan a ámbitos extraordinarios. Espacios de sensaciones y de la mente a los que no hay acceso de otra manera.

Luego del canto, encontramos esa quietud interior y ese profundo silencio llenos de contenidos que no se pueden nombrar y que son tan verdaderos como todo lo nombrable.

Tengamos siempre presente…

La música y el canto son dones y derechos innatos a todo ser humano. Hay que vencer las creencias y voces internas limitantes y bailar y cantar mucho más en nuestra vida cotidiana, esteremos haciendo un acto de servicio a la humanidad.

 

Mi testimonio

La música y el canto me inspiran, conectan y reconectan. Me expanden, contraen, disuelven. Me arman y desarman en un fluir mágico cuya fórmula desconozco y a la que me entrego sin pretender descubrir, asir ni comprender. Acepto, rechazo, río, lloro, bailo, me paralizo, enraizo y floto. Me reconozco y me desconozco. Me derrito, me empodero, me fundo, desaparezco… Amo incondicionalmente. Podría morir en paz…