“No importa el resultado, la práctica es un triunfo en sí misma” – Mahatma Gandi

Está claro que esta frase atenta contra los principios de las prácticas deportivas, que son en definitiva principios establecidos en las bases de nuestra sociedad competitiva y de consumo. En lugar de ver el mérito de que una selección de fútbol haya llegado a tres finales de los torneos más importantes que disputa internacionalmente (lo que pocas selecciones han logrado), se la acusa y sentencia por no haber logrado el resultado que todos los equipos participantes anhelan: el de ganar la copa.

Como es afuera es adentro y como es en el fútbol lo es a todo nivel. Si uno no es el que se lleva el trofeo, prácticamente no es nada. Como argentinos sumamos a esta premisa algo en lo que me animo a decir que sí somos casi campeones mundiales indiscutidos: nuestro oficio de jueces y verdugos. Nos “la sabemos lunga”, arreglamos todo en polémicas de bar y transitamos la vida al ritmo del 4 x 4 bien tanguero lindo y fatal. Y eso es lo que hemos reforzado de nuestro carácter y de enseñanzas para nuestros niños en este “ejercicio” de la última Copa América 2016.

Mencioné las palabras e Gandhi porque no es una frase suelta sino que está enmarcada en una cosmovisión, sistema de vida, valores y ética universal que ese hombre llevó al extremo de hacer valer para independizar a su nación de una de las potencias mundiales con el escudo de la no cooperación y la espada de la no-violencia.

Y estoy segura que no existen ni han existido movimientos ni sociedades perfectos, pero en momentos de tanto vacío ético y existencial quiero inspirarme en lo que admiro o lo que me devuelve a lugares que me resultan más constructivos.

A alguien se le puede ocurrir que en algún remoto lugar de su ser Messi quería errar ese penal? Y cuántos los maldijeron en ese momento?

Llevados por la pasión y la emocionalidad, nos enceguecemos y deseamos el mal por un instante al contrincante y hacemos no sé cuántas macumbas para el bien de los nuestros y el mal del contrincante. Y está perfecto: esas son parte de las reglas del juego en todos los deportes. Pero en algún momento hay un silbato de fin de partido y ya. Allí debería terminar la función. Sin embargo no es así en nuestro caso: nos la seguimos creyendo y proyectamos todos nuestras falencias y venenos. Dejamos de jugar y pasamos a ser prisioneros de nuestros pensamientos alimentados por la brutal fuerza de las emociones negativas y mentes tóxicas que nos hacen olvidar que sólo se trata de un juego.

Messi no es nuestro karma sino la oportunidad de limpiar el karma argentino de la ignorancia encarnada en triunfalismo, en juicio salvaje, intolerancia, prepotencia, violencia, maltrato y soberbia cuya otra cara pueden ser muchas cosas, todas ellas seguramente dolorosas pero con todo el potencial para ser mejores.

Si Lío sí o no en la selección es un planteamiento absurdo! Cómo una madre (patria en este caso)  no va a querer en su hogar a un hijo prodigioso?! Y ese hijo cómo no va a querer ser acogido por esa madre??? Pero que ese planteamiento exista denuncia la tremenda confusión de valores, de ética, de orden natural de las cosas que se está viviendo.

Lío ya ha acumulado mérito de sobras y llevado una vida altísimamente virtuosa por donde se lo mire. Es hora de que lo acompañen las instituciones y nosotros, sus compatriotas. Que podamos tomar de él todo aquello en lo que es ejemplo: su dedicación, su esfuerzo, su constancia, su trabajo. Que nos sirva de inspiración nuestras propias vidas. Si él es otro yo (nosotros), que su brillo y genialidad nos sirva para nosotros superarnos e ingadar en qué somos talentosos y en qué ámbito poder desarrollar ese talento. Y una vez dilucidado, hacerlo con esa sonrisa y alegría con la que “la pulga” juega a la pelota.

No vemos la realidad como ella es sino como somos nosotros. Todas las variables indican que no es él el fracasado sino los delincuentes y mediocres, que pesan tanto en nuestra sociedad, que hacen que más bien no nos lo merezcamos.  Cómo se entiende que su propia casa, se sienta incómoda y rechazada una de las personas más talentosas en su metier, más queridas, más populares y más admiradas del planeta, insisto no sólo por los resultados logrados en su carrera sino, sobre todo, por el camino recorrido para alcanzarlos? Por donde se lo ve, hay mucho que curar…

Acusemos recibo los argentinos porque el fútbol es un espejo que refleja la Argentina a cuerpo entero y desnudo. Estaría buenísimo que podamos ver el vaso lleno y dar el puntapié inicial para estar a la altura de lo bueno y verdadero que hoy aparece encarnado en Messi y en tantos otros, dentro y fuera del fútbol. Escudémonos en el principio de no cooperación con lo que nos hace sufrir y empuñemos la espada de la no-violencia. A ver si podemos ganar esa final y salir campeones…

Que sea por nuestro bien, el de todos los que relacionen con nosotros y el de nuestras futuras generaciones.