EL FESTIVAL DE PASCUA (ARIES)

Nota Clave: “Surjo y desde el plano de la mente gobierno”

Los doce festivales anuales constituirán una revelación de la divinidad.” Alice A. Bailey

En esta época del año celebramos el Festival de Pascua; no como un Festival exclusivamente cristiano, sino como un evento planetario, en el que puede participar cualquier persona de cualquier creencia religiosa; porque el Cristo nos pertenece a todos y es la misma “gran identidad” en todas las religiones mundiales. El Festival de Pascua es el Festival del Cristo resucitado, vivo, el instructor de la humanidad y el Guía de la Jerarquía espiritual del planeta, ese reino de la naturaleza que conocemos como el reino de las almas. Él es la expresión y la encarnación del amor de Dios. En este Festival de Pascua la naturaleza del amor de Dios sobresale como una fuerza viva, radiante.

Las llamadas “Fuerzas de Restauración” se encuentran también activas en la época del Festival de Pascua. Estas fuerzas están conectadas con el principio de inteligencia en la naturaleza divina, estimulando el intelecto humano. Este tipo de energía es especialmente creativo. Es una energía de masas, relacionada con la estimulación de la inteligencia colectiva. Hace que la gente piense, planifique y actúe. No produce resultados buenos ni malos sino, simplemente, el despertar de la mente para que pueda actuarse con inteligencia. La acción en sí depende, necesariamente, del tipo de mente y de la etapa evolutiva de quienes responden a las Fuerzas de Restauración. Otros factores condicionantes son el trasfondo racial y nacional y las tradiciones religiosas y culturales. Estas fuerzas activas producen, frecuentemente, un aumento de las dificultades iniciales pero, eventualmente, conducen a una reorganización definitiva de la vida nacional. Sus efectos son fundamentalmente físicos. Su objetivo es la producción de la nueva Tierra y de toda la evidencia externa de una afluyente nueva vida.

La vivacidad espiritual y eso que denominamos “vida más abundante” son las cualidades más destacadas del Festival de Pascua. La humanidad ha atravesado un largo, oscuro cielo de muerte y destrucción. La crucifixión y la “cuestión de la sangre” han dominado el retrato cristiano del Cristo. Pero el Cristo es una presencia viva y, en la actualidad, estamos emergiendo a la luz de una nueva era.

El nuevo mundo expresará la luz, el amor y el conocimiento de Dios en un crescendo de revelación, produciendo siete grandes resultados:

1. Se concederá poder para trabajar a los discípulos del mundo y a los iniciados de manera que puedan dirigir eficaz y sabiamente el proceso de reconstrucción.

2. La voluntad de amar estimulará a la gente de buena voluntad de todo el mundo, venciendo gradualmente al odio. La necesidad interior de vivir juntos cooperando ya existe y se encuentra sometida a estimulación.

3. La voluntad de actuar conducirá a las personas inteligentes del mundo a inaugurar aquellas actividades que constituirán los cimientos de un mundo nuevo, mejor y más feliz.

4. La voluntad de cooperar aumentará de forma creciente. La gente deseará y exigirá las correctas relaciones humanas como forma de vida natural.

5. La voluntad de conocer y de pensar correcta y creativamente será una característica destacada de las masas. El conocimiento es el primer paso hacia la sabiduría.

6. La voluntad de persistir se convertirá en una característica humana, una sublimación del instinto básico de supervivencia. Ello conducirá a una creencia persistente en los ideales presentados por la Jerarquía y en la demostración de inmortalidad.

7. La voluntad de organización avanzará un proceso constructivo que se desplegará bajo la inspiración directa de la Jerarquía. Su medio de desarrollo será la potencia de la voluntad al bien de los servidores mundiales y la receptividad de la buena voluntad de la humanidad.

En este Festival de Pascua, las Fuerzas que nos permitirán transformar la vida y vivir creativa y bellamente, se nos hacen ampliamente asequibles. Todo el proceso evolutivo tiende hacia la revelación de lo bueno, lo verdadero y lo bello. Estos principios se corresponden con la triple función planetaria del Cristo como “el Camino, la Verdad y la Vida”. Estos valores básicos del Cristo son inherentes a toda la humanidad.

Podemos cooperar en la meditación con las metas de la nueva era de buena voluntad mundial, correctas relaciones humanas y paz. Podemos abrir nuestros corazones y nuestra consciencia al Cristo vivo y liberar las Fuerzas de Restauración a través de una energía claramente dirigida en la meditación grupal, concentrada a través de La Gran Invocación.