Punto de reflexión: La meditación de los Plenilunios…

“La meditación del alma es de naturaleza rítmica y cíclica, como lo es todo en el cosmos. El alma respira y su forma vive por ello. La naturaleza rítmica de la meditación del alma no debe ser pasada por alto en la vida del aspirante. Hay un flujo y reflujo en toda la naturaleza, y en la marea del océano vemos la maravillosa representación de una ley eterna. A medida que el aspirante se ajusta a las mareas de la vida del alma, empieza a darse cuenta que existe un constante flujo, vitalización y estímulo, seguido por el reflujo inevitable y seguro, de las inmutables leyes de la fuerza. Este flujo y reflujo puede verse actuar en los procesos de la muerte y de la reencarnación. También se puede ver en el proceso de las vidas del hombre, porque algunas vidas son aparentemente pasivas e intrascendentes, lentas e inerte, desde el ángulo de la experiencia del alma, mientras que otras son vibrantes, plenas de experiencia y desarrollo. Esto deben recordarlo todos los trabajadores cuando procuran ayudar a otros a vivir correctamente. ¿Se hallan estos en el reflujo, o están sometidos a la afluencia de la energía del alma?…”

“…Estos impulsos cíclicos, son también más frecuentes, rápidos y fuertes, en la vida del discípulo que en la vida del hombre común, algo muy importante para nosotros, los cuales alternan con penosa rapidez.”

“La conocida experiencia del místico en la montaña y en el valle, es sólo una forma de expresar este flujo y reflujo. A veces el discípulo camina en la luz del sol y otras en la oscuridad; unas veces conoce la alegría de la plena comunión y otras todo lo oscuro y estéril; en ocasiones su servicio es una experiencia satisfactoria y fructífera, y cree que realmente puede ayudar, pero en otros casos siente que no tiene nada que dar y que su servicio es infecundo y sin resultado. Hay días en que todo lo ve claro y tiene la sensación de estar en la cima de la montaña, contemplando un paisaje bañado por el sol, donde todo se presenta nítido ante su vista. Sabe y siente que es un hijo de Dios; sin embargo, después descienden las nubes, pierde toda su seguridad y le parece no saber nada. Camina a la luz del sol, está abrumado por la luminosidad y el calor de los rayos solares y piensa cuánto tiempo durará esta experiencia desigual y este violento alternar de opuestos.

No obstante, una vez captado el hecho observa el efecto de los impulsos cíclicos y de la meditación del alma sobre su naturaleza-forma, se le aclara el significado, comprende que el aspecto-forma falla en responder, y su reacción a la energía es despareja. Entonces aprende que cuando pueda vivir en la conciencia del alma y alcanzar a voluntad esa ‘altitud elevada’ (si puede expresarse así), las fluctuaciones de la vida-forma ya no lo afectarán…”

… “Una apreciación de los pensamientos mencionados debería dar al aspirante cierta comprensión del valor de su trabajo de meditación, en tanto que la idea de la respuesta cíclica al impulso del alma, se halla detrás de las actividades de la meditación matutina, del recogimiento del mediodía y de la recapitulación vespertina. En los aspectos de la Luna Nueva y la Luna Llena, tenemos un mayor flujo y reflujo. Tengan esto presente.”

“Cuando el estudiante esotérico común comienza a observar la actuación de la mencionada ley de flujo y reflujo, descubre que su creciente atención intensifica con frecuencia su experiencia acerca de ello; quizás también descubre que él mismo la utiliza como una excusa, especialmente respecto a sus reacciones más pobres durante la faz oscura de la luna. Si esto es aplicable a cualquier caso determinado, indica que el aspecto forma reacciona irregularmente a la energía y cuando el aspirante aprenda, a voluntad, a “vivir en la conciencia del alma”, las fluctuaciones de la vida de la forma no lo afectarán.”

“…En el aspirante surge una comprensión de lo que ocurre y en él se despierta el deseo de controlar conscientemente este flujo y reflujo (para expresarlo en palabras más sencillas), o dirigir las fuerzas de la energía saliente en cualquier dirección que elija, o se retire a su centro a voluntad”.

 

Alice Bailey

Fragmentos del libro “Tratado sobre Magia Blanca”

 

Plenilunio - Laura Ronco