Mis estimados amigos, seguidores de plenilunios, compañeros de ruta…:

Esta luna llena no hubo encuentro físico. Igualmente me siento conectada con todos y quisiera ofrecerles esta lectura para que cada uno tome lo que quiera y beba del cántaro de Acuario para sintonizar con las energías más activas y disponibles en este momento.

Jaya Chandra Ma (Gloria a la Madre Luna) y los espero para sí abrazar físicamente a Piscis el sábado 19 de marzo, de 18:30 a 21:00 hs.

Abrazo y saludo a la luz de la luna y el sol en cada uno de ustedes que es la luz en mí – NAMASTE!

Laura

PLENILUNIO ACUARIO 18/02/2011

“Soy Agua de Vida, vertida para los hombres sedientos”

Ahora ningún signo del zodíaco es más actual que el del portador de agua, simbolizado por el hombre que lleva un cántaro de agua viva.


Las cualidades de este signo nos interesan de cerca puesto que, como todos sabemos, estamos en el alba de la Era de Acuario. Es una era esperada y también anunciada por Cristo, como lo aprendemos del Nuevo Testamento: “…Cuando estéis a punto de entrar en la ciudad, un hombre llevando un cántaro de agua vendrá a vuestro encuentro, seguidlo hasta la casa donde entre…” (Lucas, XXII, 10, 11)

Intentemos pues estudiar un poco este signo que en adelante condicionará cada vez más poderosamente la cualidad de los tiempos que viviremos.

Las palabras-clave de Acuario son: revolución, innovación, cambio de rumbo total y repentino, fraternidad universal, correctas relaciones humanas, igualdad (de todos los hombres en dignidad y derechos), libertad, altruismo. Y además: iniciación, crecimiento espiritual, superación del estadio humano, mental superior, magia blanca. Son conceptos tan bellos que parecen utópicos. Pero no lo son más que por una observación superficial, pues en realidad la humanidad ya se encamina en esta dirección y los signos son muy numerosos. Vamos a considerar algunos.

Todas las eras astrológicas se anuncian dos siglos antes de su comienzo; así hace dos siglos, cuando Acuario resonó su nota por primera vez y durante un breve periodo de tiempo, los hombres comenzaron a luchar por los valores que la distinguen. Nos referimos a los años 1780, período durante el cual se produjeron tres acontecimientos significativos: el descubrimiento de Urano, la revolución francesa, la Constitución de los Estados Unidos. Urano es el planeta-principio que rige Acuario, Uranos, el dios de los cielos, un muy antiguo arquetipo que tiene los mismos significados de Acuario, a saber fraternidad universal, libertad, igualdad, revolución, etc. En lo que concierne a los otros dos acontecimientos, ¿quién no conoce las palabras clave de la Revolución francesa y de la Constitución de los Estados Unidos?

En el momento de estas primeras manifestaciones las energías de Acuario eran sin embargo aún débiles, correctamente percibidas únicamente por las personas más evolucionadas, y fuertemente obstaculizadas por los reaccionarios de la vieja era. A pesar de eso se imprimieron profundamente en la conciencia de la humanidad y los valores expresados durante estos diez años forman parte en lo sucesivo de las constituciones de todos los países civilizados.

Si una muy breve, débil e imperfecta manifestación de Acuario produjo tales efectos, ¿qué podrá suceder ahora que las energías de la nueva era son cada vez más poderosas? ¿Qué gran revolución debemos esperar?

Las otras palabras clave, crecimiento espiritual, iniciación, mental superior, magia blanca, podrán ser iluminadoras.

Es indiscutible que la tendencia hacia el crecimiento espiritual, aunque en sus comienzos, es evidente hoy en la humanidad. La necesidad de espiritualidad es cada vez más sentida; un número siempre creciente de personas busca el contacto con el alma, aspira ardientemente al verdadero conocimiento, tiene “sed de agua viva”. Hay además una fuerte exigencia de vivir la espiritualidad a nivel cotidiano, experimental, científico y mágico. Aquí llegamos a una diferencia fundamental entre la vieja era y la nueva. El signo de Piscis es místico-devocional, mientras que la tendencia de Acuario es al contrario, mágica-científica. Durante los últimos dos mil años la humanidad, influenciada por el temperamento místico de Piscis, tendía a situar el objeto del amor, lo Divino, más alto que sí mismo; lo ha hecho hasta el punto en que lo ha alejado demasiado de sí mismo y de lo cotidiano.

En los próximos dos mil años, bajo la influencia mental-mágica de Acuario, la tendencia opuesta es la que se manifestará, la tendencia a unir el espíritu y la materia, a llevar la dimensión espiritual a lo cotidiano, al nivel físico, es decir la tendencia mágica. Lo divino vivido en lo cotidiano llevará inevitablemente a la desaparición del ateísmo y del materialismo, y tendrá también consecuencias en la vida del hombre, hoy día inimaginables. Además, el temperamento mental, desapegado, científico y experimental de Acuario provocará el fin de una plaga típica de la vieja era, el fanatismo, que es el aspecto menos evolucionado del misticismo, llevará también al reconocimiento de la verdad de todas las religiones. Esto bastaría ya para hacemos comprender que nos esperan cambios revolucionarios. Pero esto no es todo. La exigencia de fraternidad de Acuario (evidente fue en los años de la Revolución francesa sea ahora en el alba de la nueva era), observada más de cerca debería llevar a consecuencias aún más inimaginables.

Para el místico de la era de Piscis el reino de los cielos está en lo alto y esta tierra no es más que un valle de lágrimas. Acuario, el mago blanco, sabe por contra que esta tierra será un valle de lágrimas solamente tanto tiempo como los hombres continúen matándose los unos a los otros. Sabe que es posible llevar el reino de los cielos a esta tierra, pero únicamente realizando el contacto con el alma y la fraternidad universal. Lo sabe y se esfuerza en esta dirección de manera sistemática y científica.

El gran Maestro venido hace dos mil años, Cristo, figura solar y triunfante, no podía más que ser mal comprendido en la lunar-nocturna era de Piscis. Siendo este último un signo de disolución y, tan poco evolucionado, excesivamente ligado al dolor, durante los últimos dos mil años el aspecto muerte en la cruz, sufrimiento, ha sido fuertemente subrayado en lugar de la gloriosa resurrección, mucho más significativa.

En el curso de este último siglo de la vieja era, la humanidad ha vivido el aspecto muerte: en 1930 ha sido descubierto Plutón, dios de la muerte. Como sabemos, la muerte no tiene solamente un lado destructivo: el dios de los infiernos no ha aportado sólo el nazismo y la bomba atómica, ni ha llevado a la superficie el aspecto más infernal de la humanidad, sino que está provocando la muerte del viejo hombre para dar paso al nacimiento del hombre nuevo, más consciente y altruista.

En efecto será la humanidad de la Nueva Era quien interpretará correctamente y pondrá en práctica el mandato del Gran Maestro, el maravilloso mensaje de Cristo, demasiado elevado para ser comprendido por la humanidad infantil y egoísta del comienzo de la era de Piscis; no obstante ha actuado como levadura en la conciencia durante estos dos mil años y finalmente podrá ser puesta en práctica por la humanidad adulta de la era de Piscis. Además, ¿habría un tiempo más apropiado que el de la era de la fraternidad universal para la realización del mandato “ama a tu prójimo como a ti mismo”?

No es por casualidad que, en el umbral del año dos mil, haya sido descubierto Chiron, el principio de curación y de enseñanza espiritual; éste simboliza la capacidad que tendrá el hombre de Acuario de curar los males de la humanidad y del planeta, causados por el egoísmo del pasado, así como hizo Hércules cuando limpió los establos de Augías de manera total y repentina.

Todo esto podría parecer demasiado maravilloso para ser verdadero en este difícil periodo de transición. Estamos demasiado habituados al mal generalizado, al egoísmo, al sufrimiento, pero no olvidemos que Acuario es revolución, cambio de rumbo y que la tendencia de Acuario al crecimiento espiritual y al contacto con el alma, junto a la tendencia hacia el altruismo y las correctas relaciones humanas, causarán un vuelco real en la vida social, y sobre todo en las conciencias, que llevará inevitablemente al nacimiento del hombre nuevo, por fin adulto y maduro, el verdadero hijo de Dios. ¿Podríamos imaginar una mayor revolución?

En realidad debemos preparamos para grandes maravillas: todo es posible cuando el alma toma las riendas.

Hemos visto que la era de Piscis ha comprendido mal a Cristo y ha exaltado el aspecto de la muerte y, en sintonía con los tiempos, la humanidad ha vivido tormento y muerte. De la misma manera la era de Acuario por contra exaltará justamente el aspecto solar, la resurrección triunfante, y la humanidad renacerá al fin de la muerte a una nueva vida, pues en ella renacerá Cristo, el aspecto alma.


Ahora ningún signo del zodíaco es más actual que el del portador de agua, simbolizado por el hombre que lleva un cántaro de agua viva.

Las cualidades de este signo nos interesan de cerca puesto que, como todos sabemos, estamos en el alba de la Era de Acuario. Es una era esperada y también anunciada por Cristo, como lo aprendemos del Nuevo Testamento: “…Cuando estéis a punto de entrar en la ciudad, un hombre llevando un cántaro de agua vendrá a vuestro encuentro, seguidlo hasta la casa donde entre…” (Lucas, XXII, 10, 11)