Este poema dio el título a la película “Invictus”, que muestra una parte biográfica de la vida de Nelson Mandela…

En la profundidad de sus palabras, que me conmueven, siento el eco de lo que en oriente describen como el estado de liberación, cuando somos libres de nuestros propios condicionamientos y cárceles internas más allá de toda circunstancia externa.

Tradiciones sagradas y arte, ambos universos de exclusivo acceso por medio de la intuición y el corazón: allí donde impactan estos versos…

 

INVICTUS – William Ernest Henley (1849–1903)

En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias
no he gemido, ni llorado.

Ante las puñaladas del azar,
si bien he sangrado, jamás me he postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.

No obstante, la amenaza de los años me halla,
y me hallará, sin temor.

Ya no importa cuan estrecha sea la puerta,
ni cuántos castigos carguen sus hierros:

Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.